jueves, 27 de noviembre de 2014

Spotless Mind.




Como un sueño que marchita,
Como una flor que se deshoja,
Como si la vida fuese viento
Y nada haya sido comparado con sus ojos.
Que hablen los poetas y no se atrevan a descifrar su mirada,
Vuelve para poder decirte cuánto me has destrozado
Cuánto tiempo he necesitado para olvidarme de tus arañazos.
¿Y si fuese yo la que lo deja todo a su espalda?
No me comprenden, no he elegido elegir la vida.
Reniego de la primavera si no va a traerme tu perfume.
Que le jodan al invierno si no me calientan tus abrazos.
Que le jodan a las farmacias
Y  a los colores rojos de mis mejillas.
Ha sido un placer poder quererte
Pero muchísimo más odiarte.
Y tú sigues diciendo que lo sientes.
Que llore abril
Y sus mil aguas.
Que se muera septiembre
En tus heridas.
Que vuelva mayo para volver a besarte.
Que noviembre sea triste en sus esquinas
Que se joda diciembre y su jodido frío.
Yo quemo más que todos tus incendios.
Quizá debiste apagarlos antes de besarme.
O quizá debí rendirme cuando aún estaba a tiempo de no matarme.
Dile adiós a mis suspiros en tu oído.
A todas las horas muertas.
Coge mi odio y fúmate otro cigarrillo.
Vuelve a mirarme de reojo,
Tatúate mis pestañas a la espalda.
Porque allí me quedé dormida
Mientras tú huías
De todas las sonrisas que hacían débil
Al niño de la reputación de fuerte.
Que te jodan si prefieres discutir
A volver a abrazarme en tu cuarto
Mientras te digo que no me faltes nunca.
Vuelve cuando quieras, porque estaré jodida en una esquina
Donde tú tiraste mis pedazos y no quisiste cortarte.
Donde firmaste que no tenías la obligación de hacerlo.
Puede que yo jugase mal mi parte
Y que realmente seas un jodido embaucador que flipas.
Yo sólo quise follarte y lo hice
Si cuando fui a amarte sólo me encontré con ruinas.
Hablabas de roma como quien miraba tus ojos
Hablabas del amor y de lo jodido que era perder
Tu último mechero,
Y qué más da, si volveré a robarme otros cinco.
Y qué más da, si todos mis caminos conducían a tu calle.
Háblame ahora que te echo en falta
Que todo me sale mal y sólo avanzan las horas
Y se me aprietan al cuello como una soga.
Si alguna vez dije “te quiero”,
Sin duda alguna iba borracha.
Pero si dije “quédate”, joder,
Estaba jodidamente enamorada.
No hablo de príncipe y princesa.
Hablo de chico conoce a chica
Y la chica es emocionalmente inestable.
De chico con trastornos bipolares.
De dos enfermos de psiquiátrico
Besando cada parte de su cuerpo.
Que esta noche no me ceben a pastillas
Que quiero verte dormir
Y durante un tiempo parecer
Que has muerto y no vas a hacerme daño.
Como ves siempre ha tratado de mí
Y de mi corazón inestable
De mí y mi obsesión conmigo misma
De no querer volver a dañarme
Ni un solo rincón más del corazón
Que se ha cansado de cicatrices.
Pero entre todo mi yo
Existía un tú que no hacía más que gritar mi nombre
De joderme la puta vida por entrar dentro
Y después salir como el que rompe un espejo.
Mírame ahora que estoy sincera
Que mis lágrimas han limpiado mis retinas
Y puedo verte las heridas.
Mírame ahora que somos tan iguales
Porque siempre quise follarme a mí misma.
De todas tus putadas
Me quedo con la que dijiste “te quiero”
Y sin duda con la de follarnos en portales.
Jamás quise esto para ninguno
Y sin embargo no he sabido hacer otra cosa.
Recuerdo hacerte una promesa
Que no llegué a cumplir por tu culpa.
Recuerdo haberte escrito un adiós en la servilleta
Cuando aún ni siquiera me habías dicho hola.
Porque supe que esto pasaría
Y quise arriesgarme por si me equivocaba
Pero no falla,
Ya sabes,
El 95%.
No diré que me arrepiento
Porque volvería a hacerlo mil veces
Pero esta vez apostaré por mi bajo vientre
Para que disfrute y se deje de gilipolleces. 

sábado, 22 de noviembre de 2014

Pienso, luego sufro.




Cuando te das cuenta de que lo que haces es completamente estúpido, ya es demasiado tarde. Ya te has enganchado a otro infierno de lluvias de sangre. De ojos inundados de recuerdos rotos. 
Ya llevas otra sangre que no es tuya, que se mezcla y te destruye. Pero es domingo y te despiertas pensando en el café, en todas las veces que has desperdiciado tu vida.
Comienza la autodestrucción. La que te da dolor de cabeza y de estómago. Pero no hay cojones a llorar por nada. Yo que sé, no quedan lágrimas.
Recaes en un infierno sin luces, del que creíste haber salido. Del que no saldrás nunca. Porque los demonios lo llamamos hogar. 
¿Por qué te fuiste?
Le hablo a mi pasado. A las sonrisas que no tuve. A todo el amor que no he dado, porque estoy vacía.
Lo tenía todo a mi favor, para no torcerme, para haber escogido otro camino.
Pero era una niña con demasiado odio en los ojos, con demasiada carga sobre los hombros.
¿Qué esperabas que hiciese?
No miento cuando digo que estoy triste, que llevo así más tiempo del que habla de un día malo, del que habla de una mala racha. Que yo hablo de una vida sin esperanza, de que a nadie parece importarle los cristales rotos. De que no hay dios que me salve.
Hablo de cuatro años escondida en sudaderas XL, de capuchas, grinder y mechero. De cuatro años que parecen siglos.
Y aún sé que me queda toda la vida para seguir siendo una mierda. O de intentar llevar las riendas de un futuro incierto que se aleja, porque esa cuchilla me está rozando las venas.
"Que no te digan que no puedes, nena" y te fuiste como si te importase una mierda. Como si supieras que destruyo lo que toco, pero a ti te regalé caricias. No convertí mi piel en lija, como cheb. Te dije que quería tus demonios, y te largaste de mi infierno.
Y en lugar de un "no te vayas"; "tú verás".
Que no te digan que nunca fui importante, que sigo perdida en tu paraíso de lunares. Que yo existo y tú existes. Y eso a nadie parece importarle. 
Estoy desnudando mi alma, mis miedos; a alguien cualquiera. Y duele.
No sabéis lo que duele desnudarse en un folio en blanco, y regalarlo porque tú ya no lo quieres. Porque igual alguien lo aprecia.
Porque confío en que alguno sabrá leer entre líneas. 
Y confío en que volveré a cagarla.
No finjas conmigo; que se calle el ruido que no me deja expresarme. Que se paren los latidos, que vuelvas a abrazarme.
Jamás sabré poner fin a nada de lo que hago. 
No me despido porque nunca fui de nadie.

Ojalá tengas el sexto sentido;

domingo, 16 de noviembre de 2014

Si tú me leyeras.





No me han dicho tus demonios
Que aquel día lloraste como un niño,
No me han dicho tus suspiros
Que aquel día murió más de un alma.

Pregúntale a los míos por tus ojos,
Que dicen que ni el mar abarca tanto odio en dos pupilas,
rotas
Que todo está más frío desde que ya no me abrazas. 

Dile a tu tormenta que no cese, que te quedan mejor las ojeras
Y que los cafés para ti no tienen ningún efecto. 

Yo te sigo esperando bajo las sábanas
Donde algún día fue divertido mirarte desnudo
Y hacer caricias en tu espalda.

Sigues siendo el chico triste
Que mantiene su reputación a raya
en todos los lavabos.

Y yo sigo siendo
Cualquier chica triste que finge ya por instinto
Porque ningún corazón la ampara.

Ofrece me 
Otro cigarrillo, que este prometo cogerlo. 
Intentaré esta vez
no cagarla.

Y por favor,




quédate.       No te vayas.   

sábado, 15 de noviembre de 2014




El alma al suelo, pisoteada
por una sola mirada
que ni siquiera me ha visto,
niños pequeños visten de luto.
¿Dónde están las luces de Navidad este noviembre (siempre triste)?
Ahógate en mi vaso de lágrimas
todas desde que te marchaste.
Volando alto en horas bajas, que yo no toco techo porque ya me lo he tragado, digerido y vomitado.
Ojalá te atragantes con mentiras de otra pava,
que jode más que tragarse las propias.
Que al fin y al cabo ya llevaban tu nombre
mis insomnios, digo
por tus ojos y toda esa mierda
de que no puedo pagarme el vicio
y toda esa estúpida ley que me hace replantearme si realmente quiero cortarte la polla y servírtela como aperitivo.
No te vistas nunca
que no he visto mejor traje que tu cuerpo desnudo
por eso me jode esto
de tener que hacerme la dura
por unos ojos que me hacen débil
porque intento odiarte tantas veces al día
que acabo agotada
más incluso que en nuestros polvos
porque aún tengo tus manos en mi espalda
de la última mañana
en la que prometiste llamarme
no debería sorprenderme
así que saco otro cigarrillo
como si me importase una mierda todo esto
como si no me hubieses jodido la vida
como si no hubiese visto esa mirada
mírame y di que no nos conocemos
que te jodan, coño, que te jodan.

martes, 11 de noviembre de 2014

Pura frustración. El círculo vicioso.




A veces,
quiero chillar,
llorar
gritar:
"hey, sigo aquí
y estoy viva"

A veces,
me digo a mí misma
que es silencio
que no son voces.

No,
la soledad no me preocupa.
No sé,
dicen:
"La soledad es el mejor
momento para estar con
uno mismo"

Y he ahí el problema,
no es la soledad
es estar sola
conmigo misma.
Y ni tú, ni nadie
sabe lo que es eso. 

No quiero hacerte la putada.
Así que tira, venga,
sal de aquí.

A veces,
cuando nadie me mira
me odio un poco más alto
en silencio.

Y alguien decía;
"¿por qué pides perdón
por ser tu misma?"

¿Te parece poco?

Coge los cigarrillos
y todos mis demonios.
No quiero volver a verte.
Es culpa de la psicosis.

Coger el bus,
de vuelta a casa
o hacía ninguna parte.
Y darte cuenta
de toda la música triste
que tienes en el móvil.

Las bragas mojadas,
las mejillas
y todo eso de
las pupilas dilatadas.

Dejé las pastillas,
la camisa de fuerza.
Se lo he devuelto
hecho trizas.

Debiste haberme salvado.
Jack Daniel's, por favor.
Y el café a las siete de la mañana.
¿Los orgasmos?
Dispara ahora
que me tienes delante.

Volver
¿de dónde?
Volver
sin más.

¿Y qué?
Yo también morí
en aquel septiembre.
Entre tus brazos,
cuando no quise soltarte
o soltarme.

¿Sientes algo?
Demasiado.
Quita,
para de abrazarme.
¿Tienes un cigarrillo?

Este es el cuento
de final abierto
que se desangró.

Sólo silencio
pero irónico
es tu lucha
contra la mía.

Las ganas de follar
o abrir el ron.
¡Dos con hielo, por favor!

No,
no quiero escribir poesía.
No quiero ser artista
ni tener las tetas enormes.
Me conformo con no tener
el coco vacío,
la cartera llena
y un poco de carmín de labios.

Puro vicio.
Salir de aquí.

¿Infierno?
Sweet home.



domingo, 9 de noviembre de 2014

Cuídate.





Me dijo:
"Chica,
deja de joderte la vida
o dejaré de tener sentido en ella".
Y yo que sé, ya llevaba el cigarrillo a medias.
Y lo habría tirado de haberlo sabido.
Todo, incluso el grinder que compré
en septiembre, cuando la cosa se empezó a torcer de cojones.
Incluso los cinco euros
que me costó la yerba
porque no tenía más dinero.
Y cuando todo dejó de tener sentido
tú lo dejaste todo en mis manos
y ya te habías llevado todo mi orgullo.
No sé qué cojones esperabas que hiciera.
No creas que te estoy echando la culpa
de que no te quedaras.
Al fin y al cabo,
ambos dijimos que ninguno
de los dos podía enamorarse del otro
o todo se iría a la mierda.
Viniste pidiendo que te jodiese la vida
y ya no quedan cigarrillos
para jodertela.
Y yo sólo quería hacerte el amor
y me daba igual dónde.
Podría haber hecho de tu infierno
el mejor sitio de tu vida
porque te habría follado
hasta el corazón.
Pero le pedí demasiado
a tus demonios.
No te culpo,
yo también quise joderte la vida
cuando tus ojos empezaron
a no dejarme dormir.
No me mal interpretes
habría dormido contigo
todas las noches
a pesar de tu respiración de mierda.
Y no habría dicho nada más al respecto
que un simple "gilipollas" a tiempo.
Y que de fondo
de todo este cuento de mierda
sonase Johnny Cash a todas horas.
Y un poco de jazz en el desayuno.
Y rock n' roll en la ducha.
Pero tu cama ya no recuerda mi perfume
y no veas qué putada.
No te preocupes por mí
que seguiré jodiendome la vida
sin tus ojos.
Que ya que he perdido el juego
al menos quiero saborear la derrota
porque sinceramente
nunca quise ganarlo.
Pero chico,
ojalá me recuerdes siempre
porque no tengo cojones
de olvidarte.
Y esto me jode más a mí que a ti.
Que el hecho de que me haya ido
sin hacer ruido
es porque 
tu silencio es lo único que conservo.
Y prefiero no romperlo.
Pero te echo de menos
cuando me corro, sobre todo.
No dejes de leer la nota de suicidio
que dejé sobre tus sábanas.
Y cuídate;
sobre todo cuídate.


lunes, 3 de noviembre de 2014

Reset.




Los domingos solían ser menos tristes con sus ojos, pero hace tiempo que dejamos todo eso de ser, y lo de el uno por el otro.
Estoy empezando a aceptar que no me necesitas, pero sigo soñando contigo. Como un castigo (o algo) por haber prometido que me quedaría.
Tengo un problema con el andén y con sus vías, me gustan más los trenes perdidos, que los que tienen un destino de antemano. 
Aún así, prefiero perderme en tus lunares, que me dan menos problemas.
Te odio con todo mi cerebro. 
Aún intento comprender cómo tuviste los cojones de decirme que me querías mirándome a los ojos.
Cuando yo, que me moría por besarte cada segundo de mi vida, no fui capaz de hacerte esa putada.
Te he salvado tantas veces de mí, que me suena burdo tu plan de escape. Que no cuela eso de que querías protegerme, ni toda esa estúpida farsa que inventaste. 
Espero que no vuelvas cuando lo superes, porque soy débil a tus ojos, y me quiero muy poco como para tener que volver a verte.
Si no lo entiendes prefiero que te alejes.
 Yo ya dejé de buscarte, tú ya dejaste de mirarme.
Como si alguna vez hubieses logrado verme. 
Están hablando sobre amor y yo ya voy por mi tercer cigarrillo 
(lo verde es puro aliñe)
están sonriendo como si todo fuese bien y yo miro la punta de mi zapatilla como si nunca hubiese visto nada parecido. Podría haber estado horas así, sin moverme. Hasta que el reloj corporal de la droga me pidiese más. Cuando me vacío, literalmente, y necesito más, cada vez. 
Podrías haber muerto delante de mis narices y yo no habría hecho absolutamente nada para salvarte, salvo poco más que mirarme la punta de la zapatilla.
Sólo cuando el reloj se vaciase habría registrado tus bolsillos, ¿tú no?
Nunca tengo suficiente.
Es divertido escucharlos decir que llegue el invierno, cuando yo llevo el mío tatuado por dentro. 
No tengo las manos frías por el corazón grande, a ese lo tengo encogido en una esquina, hecho añicos.
Las manos frías son de la muerte por dentro.
De estas ojeras negras, de dormir poco y soñar mucho.
Si esta noche vuelvo a tener pesadillas, empezaré a echarte las culpas.
Tú y yo nunca debimos ser más que tú y yo por su camino.
Pero me besaste.
 Todos los desastres de la mano.
Y yo enganchada a tus ojos como yonki a la farlopa. 
Como cualquier frío en exceso, empieza a quemar.
Tengo las pupilas llenas de odio. Mírame y di que no fui suficiente, que te mereces más de lo que mis ojos te ofrecían; o que te den por culo y no vuelvas nunca, así acabaremos antes con toda esta absurda batalla de egos. Con todos tus silencios de mierda y todos mis dramas por tus sábanas.
Ya no me desangro en tus bases ni tu poesía de mierda. 
Ya no pido perdón si digo que odio todo lo que me has hecho escribirte.
Ojalá nunca tengas que leernos, porque tus ojos eran peor que el infierno y los míos piden silencio a gritos.

jueves, 23 de octubre de 2014

- 47 y 1.






Estoy esperando que suene el jodido móvil y salga tu nombre
para no cogerlo y que el tiempo corra de mi parte.
O luchar contra las ganas de volver a escucharte,
esta noche tampoco me acordaré de tu nombre.
Voy a tratar de mantener esto en orden,
o dejaré la cajetilla sobre la mesilla de noche
pera recordarme que todo esto es real
y que está pasando.
Si todas las noches se vuelven eternas empezaré a dormir por el día
y a sobrevivir por la noche.
Escúchame.
Estoy llorando lágrimas invisibles
porque ya ni tu silencio expresa.
Para una vez que hago algo bien y acaba mal.
Si no me sabes querer, no vuelvas a llamar.
Y si no vienes conmigo pues que te vaya fatal.
Porque hay corazones vacíos llenos de rencor
y el mío te ofrecía más que cigarrillos a medias después del polvo.
Vamos, no me jodas con esa actitud fría
si te he escrito más poesías que todos esos poetas juntos a la luna.
No me jodas con tonterías, si te he visto mirarme y no querer compartir
conmigo la cocaína por no joderme la vida.
Y para qué querrías salvarme, si te vi confesarme
que te ponían las mujeres que se dejaban meter de su cintura.
Vamos a llevarnos al margen, que no quiero más líneas torcidas.
Que ya hay demasiados tachones.
Salgamos de esta cada uno por su camino.
Que ni tú puedes salvarme ni yo podría llegar a entenderte.
Llámame cuando te encuentres.
Yo estaré disponible.
Quizá más que perdida, intentaré no encontrarme en tus ojos esta vez.
La próxima.
Trenes perdidos en el mismo andén.
Cuidado con las miradas que engañan,
que luego te exigen olvidarlas y tú ya estás hasta las trancas,
hasta los huesos.
Y no existe una maldita droga que se compare con tus besos.
Conseguí borrar tu número, pero quién va a borrarme los recuerdos.
Si el próximo tren va a salir ya y yo sigo esperando al tuyo.
Porque todo lo que sube
baja,
y todo lo que empieza
termina.
Y termina en el principio.
Y allí estaré yo con la cicatriz en el pecho
y el corazón en las vías (del tren.)
Para que pases por encima y te sientas culpable de una maldita vez.
Que fui yo la que tiró el corazón
pero tú lo hiciste pedazos.
Todas las sábanas blancas se volvieron rojas.
Todos los relojes a las 00:21.
Y todas las drogas en mis venas.
He decidido que en el próximo tren salto (a las vías),
que si no son tus ojos los que vea cuando despierte
no quiero tener que ver unos que intenten calmarme.
Y si no es suficiente,
dejaré la estación y las miradas perdidas.
Volveré a las noches sin pastillas y a las mañanas del café con prisas.
Que si no vas a buscarme, haré el equipaje y emprenderé yo el viaje a mis adentros.
Pasarán los trenes y yo agacharé la mirada.
Quizá algún día pueda saludarlos sin subirme.
Pero de momento quiero olvidarme.
Otra vuelta de tuerca.


miércoles, 22 de octubre de 2014

love is; but you are stupid.





No quiero decepcionar a mi folio,
pero hoy ya no voy a escribirte poesía. 
Suena absurdo, todos esos versos que ni siquiera has leído. 
No quise darme cuenta, 
estaba ciega de miedo.
Por tus ojos, que me salvan cuando todo se vuelve oscuro.
Pero me has hecho abrir los míos.
Quizá queriendo. 
Todo esto suena burdo.
Mira, prometí quedarme contigo
pero no si te largas. 
Si te quedas, me marcho yo.
Prefiero pensar en lo que nunca fuimos
por lo que pudimos llegar a ser, eso se lo regalo a tus insomnios. 
El silencio otorga
me estoy quitando la soga de mentiras por tu culpa
reconstruyendo la coraza.
Los corazones rotos nunca conquistarán el mundo.
Cuestión de prioridades,
si tú cerrabas los ojos al besarme
(el que no creía en el amor)
y yo me quedaba en silencio
porque no encontraba mejor respuesta. 
Poniéndole tiritas al alma como Mafalda;
subiéndome la falda en los lavabos con nombres pintados
ninguno es el nuestro
(y menos mal.)
Si volvemos a vernos
evita preguntarme 
cualquier cosa
invitame a un café
y vemos si estoy dispuesta a dirigirte la palabra
si no es para blasfemar sobre ti. 
No estoy dispuesta a desperdiciar más tiempo
salgo a la calle ya por instinto
porque todo es distinto desde que mi silencio muerde. 
Evítame, a secas.
Supongo te será sencillo.
Si todo ha sido una absurda mentira
qué más da si se rompe.
Si me rompiste. 
Si no lo arreglas.
Si vuelves
si insistes
si ni siquiera tú te entiendes.
Qué más da si volvemos a odiarnos
si se nos da mejor que querernos. 

martes, 21 de octubre de 2014

04:57.




Quizá la culpa fue pensar que podría pedir que te marchases sin que lo hicieras. Y sea lo bastante ingenua como para seguir pensando que en realidad todo fue culpa mía. 
Y viene otra buena hostia de realidad.
 Y entonces sé que a veces todo se va y no vuelve. Que lo de "el último antes de volver a vernos" se convirtió en "es la última vez que nos vemos".
Quizá la culpa fue creer que yo era suficiente, sabiendo que nunca lo he sido. Esperando algo que nunca terminó de llegar. Haber visto el final desde el principio y haber querido cambiar los rolles. Que me dediques frases de canciones y todas pidan silencio a gritos. 
Que creas que en mis abismos no hay vértigo. Pero te acojone asomarte en ellos. 
Quizá mañana vuelva y yo esté dormida para siempre. Cuando te enamoras en el último beso, pero sin beso. Cuando repites lo último todo el tiempo. Cuando el tiempo, es tu último recurso y qué paradójico es todo esto.
Quizá mi caos no quiera escucharme.
 Ni nadie lo haga. 
Y acabe volviéndome loca. 
Me has desgastado la coraza, y eso no lo puedo permitir.
La eterna despedida se convirtió en efímera. 
Tú en recuerdos. 
Mi tiempo en cenizas.

domingo, 19 de octubre de 2014

Cocaine.




Fui tu musa de una noche
de las que fuman y se odian a sí mismas, pero que no lo sabe nadie.
Ando perdida en tus lunares,
escuchando tus canciones por si tu voz consigue calmarme.
He estado tantas veces al borde de ser alguien que ya ni me asomo a tus abismos.
Me estoy quitando el vértigo de tanto caer hacía un fondo interminable. 
Te quiero igual que me odio, perdida en estas manos frías que se agarran a tu espalda. 
Echo de menos dormir algo, ya no me sirven las pastillas. Me han creado dependencia de mis pesadillas. 
Coge la puerta y vete, márchate; pero para eso necesito que vuelvas. 
Estoy escribiendo para desahogarme del nudo del estómago. Llevo la ansiedad tatuada por dentro, todas las lágrimas de sangre.
No hay dios que te salve,
pero al menos déjame verte
estoy tratando de ser inerte ante la duda de que me estés olvidando. 
Me están tratando como extraña, como si no me conocieran. 
Dejando claro que mis problemas son míos y los tuyos me la sudan.
A veces se me olvida que soy persona antes que bruma.
Que la línea recta hace tiempo que se torció, que nunca voy por el camino correcto. 

sábado, 11 de octubre de 2014

Xaos.



P o e s í a
 es romperte los esquemas bajo tus sábanas frías. 
El calor de nuestras manos fundiéndose en nuestras caderas.

P o e s í a 
es quererte igual que nos odiamos, mantener el equilibrio en nuestros labios.
Los atardeceres reflejados en tus ojos.

P o e s í a 
es besarnos el alma con el corazón hecho pedazos.
Los abrazos que nos dábamos. 

P o e s í a
 es decirle al amor que se calle, que no escucho tus gemidos. 
Quejarse de la vida dejándola en tus manos.

P o e s í a 
es cuando me decías adiós con tristeza, la que nunca tuviste cuando estábamos juntos.
Todos los sexos que nos han deseado.

P o e s í a
 es necesitarte mío y dejarte libre entre mis brazos.
Que nunca te acuerdes de mis miedos.

P o e s í a 
eres tú porque no preguntas, porque te la suda. Porque te lo noto en las ojeras; que no duermes por escribirnos a oscuras. 

P o e s í a 
soy yo besándote las comisuras. Poniendo punto y final a esta tristeza nuestra.

viernes, 10 de octubre de 2014

X.



Un mes después de lo último que me dijiste antes de que todo se rompiese. Un mes después que parecen años. 
Decidle a ese diez de septiembre que se calle; como yo lo hice. Decidle que me deje en paz; como tú lo hiciste.
Tú te fuiste, y yo me quedé gritando en silencio, cuando debí gritar que te quedases. 
Soy consciente de que yo para ti ya no soy nadie; pero solías decir que éramos iguales. Y quiero creer que tú también lo estás pensando. 
Volver a vernos sería un error. Pero dueles más en ausencia. 
Cuándo no sé cómo estás ni dónde. Aunque a ti eso ya no te importe.
Decidle a ese diez de septiembre que no exista.
O calmarme esta ansiedad.
Decidle a mis demonios que no insistan, que todo se ha ido a la mierda. 
No os interesa.
Y quizá mañana no exista.
Hijo de puta, por culparte de algo. Por calmar todo este odio hacía mí misma
por tu culpa.
Por la mía. 

jueves, 9 de octubre de 2014

Y para qué; bah.










Me he perdido en el infierno
de idas y venidas
de drogas y dramas
de mi tristeza en otras camas.

Todos esperan que lo arregle
pero no lo rompí.
Como si pudiese resolver sus vidas
cuando ni puedo con la mía.

Hago trizas todo lo que toco.
Se me están volviendo demonios
las palabras que no digo
que no te dije.

Como si todo fuese bien.

Me importa mi vida
la vuestra me la suda
y ni por esas.
Ya no me quedan lágrimas.

Un día creí saber amar
pero si vuelve a llamar
me volveré a largar.
Quiero cambiar
pero no puedo.
Estoy esperando a que llegue enero
para hacerme promesas que no serán verdad.

Me estoy dejando el odio en tus lunares
mi vida en esos bares.
Mis cicatrices en cartones.
Ninguna va a quererte como yo lo hice
como ahora lo hago.

Voy a pedirle tregua a mis traumas
voy a dormir un poco a ver si calma.
A quién le importa si no duermo.

Te dije que me iba,
no entendiste una mierda.
Ojalá me odies 
como yo te quiero.

Me están jurando que me quieren
con los dedos cruzados.
Y yo aún me preocupo si no te veo.

Yo lo he jodido todo por un par de palabras
tú sólo te quedaste con lo que no hice.
Todo lo que hice no fue suficiente.

Te alejaste de mí para no herirme
yo me alejé de ti para dejar de quererte
pero no fue suficiente.

Escribo para que no me leas
pero para que vuelvas.
Y si nos vemos otro día
recuérdame lo que fuimos. 
Porque fuimos algo, ¿no?

Estoy haciendo como que no existes.
Como si todo fuese bien.
Soy peor persona de lo que parezco.
Lo hice por mí
no por ti.

Callada como si me escuchases.
Mi pena no la reflejan estas frases
pero si que vuelvas.

Yo estaré ahí cuando todo se acabe.
Como si ponerle frases a este desastre fuese solución.
Pero no me hables de infierno
si yo ya estuve ardiendo
me muero de miedo.

Quiero decirte que todo me va bien
pero no quiero mentirte
desde que te fuiste estoy más triste.

Me has dejado sola con el agua al cuello
por el camino que hice sola para estar contigo.
Te pido perdón
por todo lo que he hecho
por lo que no he hecho
por pedir que te quedases
cuando los días eran grises.


You're sleeping, I'm crying.






Tengo la vida desordenada
al fondo de un cajón oscuro.
Sobreviví a tu desierto
bebiéndome mis lágrimas
pero esto ya no lo curan ni las pastillas.

Mi psiquiatra me ha dicho que piense en mi futuro
cuando tú gratis podrías habérmelo dicho
y con lo que me ahorro me compro algo que me lo vaya acortando.

He dejado los cafés los domingos,
no hay resaca que la aguante.
He firmado mi sentencia
con la ceniza de este cigarro.
Siempre el último.

Me ha dicho mamá que quiere ayudarme
y me quita el dinero pa comprarme.
Así que estos últimos días
he estado cogiendo por prestado cosas que no devolveré nunca.
Y con lo que me saco voy trazando mi camino a la tumba.

Mi tristeza no tiene nada que ver contigo,
yo estaba así antes de conocerte
y después de perderte
todo se ha ido a la mierda.

No puedo reprocharte nada
porque ambos lo prometimos;
pero esto no fue lo que acordamos.
Cada uno por su camino
como si nunca nos hubiésemos conocido.
Y yo dejando la cama desecha
por si hay que tirar los sentimientos de nuevo,
pero esta vez en blando.

No vuelvas cuando lo superes
que no hay ojos que ignoren los tuyos.
Que hace un mes que no me drogo
y parecen dos mil años.

Que ya no paso por el bar de siempre
por si acaso me da por encontrarte.
Por si acaso quieres volver a perderme
y yo ya me he dejado el corazón en aquel septiembre.

Que el amor me ha llamado con tus ojos verdes
y le he tirado un cigarrillo a la cara.
Llámame cuando te encuentres,
por si quieres contarme.

Ahora me ha dado por buscarme,
ya ves, chico
porque tú ya no lo haces.
Ahora me ha dado por pedir ayuda
porque mentiste;
nunca supiste lo que gritaban mis ojos.

Yo sin embargo me ahogué en los tuyos
y ahora ya no sé cómo mirarme.

Me dice que me calme, que son cosas de la edad, malas rachas.
Yo le digo que tres años no son rachas,
que quizá no me gusta la vida
y menos sin tus ojos.

Pero tampoco me pregunta por el color cristalino de los míos
y me pregunta si lloro a menudo
y yo le digo "bueno, cuando me pesa el mundo"
Pero en realidad es mentira, era por hacer la rima.
Y el mundo me pesa siempre
pero mis lágrimas son solo para los cafés y cigarrillos.


¿Duermes con frecuencia?
Tampoco me ha visto las ojeras
o quizá lo dice por eso.
No lo sé, cuando dejo de pensar.

No quiero más preguntas
porque se me están agarrando al cuello
y el nudo me está ahogando.
Paso mis dedos por mis ojos
y le doy la mano.

Usted tampoco me entiende.

viernes, 3 de octubre de 2014

Anarquía.



Si vuelvo a escribirte a escondidas
prometo que esta vez no habrá más lágrimas. 
En el cajón de mi memoria
nunca hubo sitio para tu despedida.
Se masca la tragedia en este desastre
Tú nunca fuiste mío
y yo nunca fui de nadie.
Estoy buscando la puta salida
de cualquier bar, de cualquier cama.
No hubo fuego en estas cenizas
sólo cicatrices. 
Si vuelvo a escribir poesía en tus ojos
mis ojeras te dirán el resto.
Hace años que veo la noche como castigo
de todo lo que no te dije aquel día. 
De tus verdades a medias sólo quise tus labios.
Contándole tragedias a los folios
porque tú ya no me miras.
La noche en la que te supliqué con los ojos
y tú encendiste otro cigarro.
Las mañanas que en tu cama hubo anarquía. 
Las noches de tus manos y mis labios.

martes, 30 de septiembre de 2014

Elegí no elegir la vida; por eso me quedé contigo.




Esto también duele.
Que no me eches de menos.
Me duele haberte mandado a la mierda
sin haberte dicho
que estaba justo a mi lado.
Me duele porque me pedías que yo no fuese
la que te prohibía lo que sabía que hacías mal;
y yo te dejé hacerlo.
Porque seré la chica que te dejó morir en silencio,
sólo porque tú me lo pediste.
Joder
he dejado a la única puta persona que en mi vida me ha importado más allá de mis propias necesidades.
La he dejado metiéndose esa mierda.
Me recordará como la estúpida niñata que le daba la patita si él me lo pedía.
Porque al fin y al cabo eso es lo que hacía.
Aunque sabía que estaba mal.
Aunque sabía que era lo que querías
pero;
¿qué cojones quería yo?
Hostia, te quería allí conmigo.
No tu puta silueta.
Te quería a ti.
Que me hablases.
Que me gritases lo que estabas callando.
Te quería entero y no a pedazos.
Dios
y te dejé prácticamente con esa mierda en los lavabos.
Duele
porque no voy a ser "aquella chica que..."
seré una puta tipa más en tu vida.
Seré un borrón en tu memoria.
Ni siquiera me verás nítida.
Dios
te quise más que a todo este silencio suicida.
Te quise y sólo supe cagarla.
Te quiero y sólo sé lamentarme.
Porque soy demasiado cobarde para volver a buscarte.
Porque lloraré hasta desgarrarme la puta garganta
antes de salir a buscarte
y me odio.
Esto también duele.
Que yo esté pensando en ti
y tú ni siquiera sepas que todavía no es tarde.
Que te dije "se acabó"
pero estaba tan cansada y abatida del mundo
que no supe qué más decir.
Que quiero que vuelvas a ser mi puto desastre.
Que quiero que me vuelvas a mirar a los ojos
y yo no sepa dónde cojones meterme el mundo que me sobra alrededor.
Que quiero que todo vuelva a empezar desde el principio.
Que vuelvas a joderme la puta vida
como antes.
Que acabe este silencio en el que mis demonios gritan.
Que esta puta mierda no quema mis penas.
Que me estoy dejando la vida
por el filtro de ese porro.
Que te estás dejando la vida
por aquella línea del lavabo.
Que tu cuarto no me echa de menos.
Que ya no recuerdo tu olor
ni tus labios.
Que te veo en cada puta esquina
mandándome a la mierda.
Que te vuelvo a ver marchar y esta vez
yo grito que te quedes.
Que caes por mis ojos
y mueres en la comisura de mis labios.
Que echarte de menos también duele.
Joder.
Háblame.
Dime algo de una puta vez.
Gritame que me odias.
Esto también duele.




Se cerró el telón
en el que se abrieron mis heridas.
Todas las palabras
que fueron mentira.
Se cerró el telón
de todas nuestras horas muertas.
Las poesías
que te escribía a escondidas.
Todas mis miserias.

Sácame de esta
aprieta ese gatillo.
Acaba con esto.
Tus ojos me están pidiendo auxilio.
Y yo sin saber dónde dejé el mechero.

Estoy
al borde del abismo.
Donde se juntan
mis penas con tus penas.
Donde la muerte
se ha pillado un ático.
Porque lo que hicimos bien
no fue suficiente.

Se cerró el telón
de mi camisa en tu cuarto.
Las noches que en silencio gritábamos.
Ya no jugamos a ser nadie.

Y me suda los cojones
si empieza todo a arder.
El frío de mi piel
y tus puños machacados sobre la pared.
No vas a volver
y volverás a encontrarte en los ojos de otra mujer.

Volviendo a odiarlo todo
a no sentir mi vida en el fondo de aquel vaso.

Estoy
condenada al fracaso
por contrato.
A ser decepción
en cada párrafo.

Se cerró el telón.
A la mierda el guión.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Las noches en las que te grité en silencio.





Recuerdo tus ojos mirándome.
Tus manos sacando otro cigarrillo
y colocándolo sobre tus labios.
Recuerdo tu cabeza sobre mi pecho.
Los días grises en los que me pedías tregua.
Y sobre todo cuando me pedías que te abrazase.

Estoy echándote tanto de menos que hasta duele.
Estoy echándome de más en todos los aspectos.

Me ahogo.
El nudo de la garganta me está ahogando.
Y tú no estás para salvarme.
Dios, te quise tanto.

No debería haberme marchado;
¿dónde estás?
No debería haberte dejado ir.
Quizá debí contarte que suelo ser un desastre,
aunque imaginé que ya lo sabrías.
Quizá debí explicarte que no quería haber dicho todo aquello.
Quizá debí escribirte cuando los días eran más grises.

Y me duele recordar cómo te fuiste.
Pero lo que realmente me atormenta
es que yo no salí a buscarte.

Después todo se fue al traste.
Después todo es una mierda.

Pero tú no quisiste encontrarme.
Joder, estuvimos tan cerca después de aquello
que aún no sé cómo perdonarme.

Aunque no pienses en mí,
aunque no me eches de menos.
Espero me recuerdes sobre tus sábanas
y no te dejen dormir nunca.
Porque allí te dejé escrita
mi nota de suicidio.

Tú eres un capullo
y yo creí que podrías ser diferente.
Joder, ¿y por qué no?

Quizá el problema es no saber cuál es.

Por qué tú y por qué yo.
Por qué nosotros.

Deja de apretarme el pecho,
dame un respiro.

Cuéntale a tus padres que te habría querido siempre.
Dime cómo vas a explicarle a nuestros hijos, los que nunca tuvimos,
los que quería con tus ojos;
por qué su madre no lleva mi nombre.

Convéncete de que fui yo la que nos abandonó (hasta que te lo creas)
No nos olvides nunca. 

I am.








Esto es lo que soy.
Esto es lo que somos.

Buscamos amor y lo encontramos
en los labios menos sinceros.

Buscamos unos ojos
donde mirarnos a nosotros mismos.
Porque eso es lo que somos.

Desastres con patas,
a veces con gracia.

Yo me busco en unos ojos
porque ando perdida en los míos.

O en los suyos.

Me busco en el dolor ajeno.
Porque soy tragedia,
dolor
delirios.

Porque esto es lo que soy.
En lo que me has convertido.