No quiero decepcionar a mi folio,
pero hoy ya no voy a escribirte poesía.
Suena absurdo, todos esos versos que ni siquiera has leído.
No quise darme cuenta,
estaba ciega de miedo.
Por tus ojos, que me salvan cuando todo se vuelve oscuro.
Pero me has hecho abrir los míos.
Quizá queriendo.
Todo esto suena burdo.
Mira, prometí quedarme contigo
pero no si te largas.
Si te quedas, me marcho yo.
Prefiero pensar en lo que nunca fuimos
por lo que pudimos llegar a ser, eso se lo regalo a tus insomnios.
El silencio otorga
me estoy quitando la soga de mentiras por tu culpa
reconstruyendo la coraza.
Los corazones rotos nunca conquistarán el mundo.
Cuestión de prioridades,
si tú cerrabas los ojos al besarme
(el que no creía en el amor)
y yo me quedaba en silencio
porque no encontraba mejor respuesta.
Poniéndole tiritas al alma como Mafalda;
subiéndome la falda en los lavabos con nombres pintados
ninguno es el nuestro
(y menos mal.)
Si volvemos a vernos
evita preguntarme
cualquier cosa
invitame a un café
y vemos si estoy dispuesta a dirigirte la palabra
si no es para blasfemar sobre ti.
No estoy dispuesta a desperdiciar más tiempo
salgo a la calle ya por instinto
porque todo es distinto desde que mi silencio muerde.
Evítame, a secas.
Supongo te será sencillo.
Si todo ha sido una absurda mentira
qué más da si se rompe.
Si me rompiste.
Si no lo arreglas.
Si vuelves
si insistes
si ni siquiera tú te entiendes.
Qué más da si volvemos a odiarnos
si se nos da mejor que querernos.

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