Fui tu musa de una noche
de las que fuman y se odian a sí mismas, pero que no lo sabe nadie.
Ando perdida en tus lunares,
escuchando tus canciones por si tu voz consigue calmarme.
He estado tantas veces al borde de ser alguien que ya ni me asomo a tus abismos.
Me estoy quitando el vértigo de tanto caer hacía un fondo interminable.
Te quiero igual que me odio, perdida en estas manos frías que se agarran a tu espalda.
Echo de menos dormir algo, ya no me sirven las pastillas. Me han creado dependencia de mis pesadillas.
Coge la puerta y vete, márchate; pero para eso necesito que vuelvas.
Estoy escribiendo para desahogarme del nudo del estómago. Llevo la ansiedad tatuada por dentro, todas las lágrimas de sangre.
No hay dios que te salve,
pero al menos déjame verte
estoy tratando de ser inerte ante la duda de que me estés olvidando.
Me están tratando como extraña, como si no me conocieran.
Dejando claro que mis problemas son míos y los tuyos me la sudan.
A veces se me olvida que soy persona antes que bruma.
Que la línea recta hace tiempo que se torció, que nunca voy por el camino correcto.

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