Tengo la vida desordenada
al fondo de un cajón oscuro.
Sobreviví a tu desierto
bebiéndome mis lágrimas
pero esto ya no lo curan ni las pastillas.
Mi psiquiatra me ha dicho que piense en mi futuro
cuando tú gratis podrías habérmelo dicho
y con lo que me ahorro me compro algo que me lo vaya acortando.
He dejado los cafés los domingos,
no hay resaca que la aguante.
He firmado mi sentencia
con la ceniza de este cigarro.
Siempre el último.
Me ha dicho mamá que quiere ayudarme
y me quita el dinero pa comprarme.
Así que estos últimos días
he estado cogiendo por prestado cosas que no devolveré nunca.
Y con lo que me saco voy trazando mi camino a la tumba.
Mi tristeza no tiene nada que ver contigo,
yo estaba así antes de conocerte
y después de perderte
todo se ha ido a la mierda.
No puedo reprocharte nada
porque ambos lo prometimos;
pero esto no fue lo que acordamos.
Cada uno por su camino
como si nunca nos hubiésemos conocido.
Y yo dejando la cama desecha
por si hay que tirar los sentimientos de nuevo,
pero esta vez en blando.
No vuelvas cuando lo superes
que no hay ojos que ignoren los tuyos.
Que hace un mes que no me drogo
y parecen dos mil años.
Que ya no paso por el bar de siempre
por si acaso me da por encontrarte.
Por si acaso quieres volver a perderme
y yo ya me he dejado el corazón en aquel septiembre.
Que el amor me ha llamado con tus ojos verdes
y le he tirado un cigarrillo a la cara.
Llámame cuando te encuentres,
por si quieres contarme.
Ahora me ha dado por buscarme,
ya ves, chico
porque tú ya no lo haces.
Ahora me ha dado por pedir ayuda
porque mentiste;
nunca supiste lo que gritaban mis ojos.
Yo sin embargo me ahogué en los tuyos
y ahora ya no sé cómo mirarme.
Me dice que me calme, que son cosas de la edad, malas rachas.
Yo le digo que tres años no son rachas,
que quizá no me gusta la vida
y menos sin tus ojos.
Pero tampoco me pregunta por el color cristalino de los míos
y me pregunta si lloro a menudo
y yo le digo "bueno, cuando me pesa el mundo"
Pero en realidad es mentira, era por hacer la rima.
Y el mundo me pesa siempre
pero mis lágrimas son solo para los cafés y cigarrillos.
¿Duermes con frecuencia?
Tampoco me ha visto las ojeras
o quizá lo dice por eso.
No lo sé, cuando dejo de pensar.
No quiero más preguntas
porque se me están agarrando al cuello
y el nudo me está ahogando.
Paso mis dedos por mis ojos
y le doy la mano.
Usted tampoco me entiende.

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