No me han dicho tus demonios
Que aquel día lloraste como un niño,
No me han dicho tus suspiros
Que aquel día murió más de un alma.
Pregúntale a los míos por tus ojos,
Que dicen que ni el mar abarca tanto odio en dos pupilas,
rotas
Que todo está más frío desde que ya no me abrazas.
Dile a tu tormenta que no cese, que te quedan mejor las ojeras
Y que los cafés para ti no tienen ningún efecto.
Yo te sigo esperando bajo las sábanas
Donde algún día fue divertido mirarte desnudo
Y hacer caricias en tu espalda.
Sigues siendo el chico triste
Que mantiene su reputación a raya
en todos los lavabos.
Y yo sigo siendo
Cualquier chica triste que finge ya por instinto
Porque ningún corazón la ampara.
Ofrece me
Otro cigarrillo, que este prometo cogerlo.
Intentaré esta vez
no cagarla.
Y por favor,
quédate. No te vayas.

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