martes, 7 de julio de 2015

Finales.



Resquebrajada.
Mi alma, como los cristales rotos.
Como las veces que te pensé:
«Cierra la coraza, que hace frío».
Y sólo alcancé a sonreírte entre la niebla, helada, con la mirada perdida, queriendo encontrarse en unos ojos que nunca cedieron, y dieron un vuelco a su mundo, y sin embargo, sólo sonreí.
Con el cuchillo aún clavado en el pecho, y las heridas aún abiertas. Aún con la sangre entre los dedos, goteando. Metafóricamente, como siempre.
Pero joder, dolía y era real.

Después la vida quiso sonreír, con su media sonrisa, torcida. Tampoco se le puede pedir mucho a la tristeza.
Anda, mira, pero si no te conozco y ya sé que todo va a ser un desastre, ¿dónde firmo?
Tiré la moneda, lo juro, pero cayó de canto. Creo que eres tú.
¿Y si todo esto es una señal?
No pienso volver a tirar mi vida por la borda. No me subiré a este viaje esta vez. Soy más de subirme al tren y bajarme en la misma parada de siempre, en la que nunca hay nadie y el reloj siempre marca las 00:00.
A quién pretendo engañar, nadie vendrá a buscarme.

Estoy poniendo los puntos finales, al principio. Por todo eso del dolor, y joder, de las sonrisas a medias.

No quiero pasar otro año para desconocerte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario