sábado, 11 de julio de 2015

«Cartas para M».






Lo siento.
Quizá debí curar la herida antes de dejarte entrar dentro. Y te culpé a ti de mis noches sin dormir, de mis manías y mis malas formas. Te di demasiada responsabilidad en un momento. En uno especialmente jodido para mí.
Quise que fueras mi guardián entre el centeno. Te dejé la llave, a sabiendas de que no querías entrar dentro. Y casi te obligué a ello. Casi creía que era culpa tuya, y no mía.
Pero, en mi defensa diré, que jamás había querido de ese modo. Habría ofrecido mi vida a cambio de una sonrisa sincera tuya. Y no esa tonta manía de torcerla y de agachar la mirada como un niño.
Fui bastante inmadura, y quizá debí largarme antes de que, inconscientemente, quedase atrapada dentro y te arrastrase a ti conmigo a este absurdo infierno que había creado para los dos.
Perdóname porque no era yo. Era mi corazón roto buscando alivio. Fui egoísta y muy poco sincera...
Siento haberte hecho creer que yo podría haber sido la madre de tus hijos, y todo ese rollo de sacarte de la mierda.
He estado perdida demasiado tiempo, y no era en tus ojos verdes donde yo debía encontrarme. Ni siquiera debí buscarme en ellos. Tengo tan poco amor propio que necesitaba, de veras, estar allí dentro. Que me abrazaras sin usar las cadenas.
He llorado tantas veces bajo el recuerdo de tus besos sin amor, que regué mi soledad y alimente al insomnio. Le di el poder a mis demonios, en el infierno que había creado para ambos y en el que sólo estaba yo.
No quiero que me odies, porque ni siquiera yo lo hago.Olvídate de mí como si nunca hubiese aparecido en tu vida de mierda. No te salvé, no te metí. Yo no pinté nada en el lienzo de tu espalda, salvo el pasar de mis dedos y las caricias que te di bajo las sábanas.
Fuimos demasiado cobardes, y yo, maniatada y sin saber a dónde ir; te pido disculpas.
Prometo no volver a nombrarte nunca.
Salir de tu vida para siempre, dejarte ser... con aquella que, al parecer, consigue hacerte feliz con mi nombre.
Reconóceme el esfuerzo y respeta este silencio nuestro. Este adiós definitivo.

Espero que te vaya bien allá donde vayas y recuerda que, aún con el corazón herido entre las manos, te di esa paz y te liberé del peso de mis diablos.

Con cariño, y hasta nunca Carras(co).

Laura.



No hay comentarios:

Publicar un comentario