viernes, 20 de marzo de 2015

we can try.


Tengo ese nudo en el pecho, otra vez. Y tú no estás aquí.
Estoy pensando en saltar, y que le jodan al vértigo, estoy cansada.
Te echo de menos, quiero abrazarte. Quiero que te quedes, pero que te vayas muy lejos.
Necesito un cigarrillo y que me ofrezcas fuego. Que me invites a quererte o a quedarme.
No sé, llámame. Dime que todo está bien, que vuelves a querer intentarlo, pero esta vez de verdad.
Dime que estoy preciosa desde que soy sincera cuando miro a tus ojos. Que deje de regalarle mi corazón a todo lo que me rodea, porque lo necesito cerca, como a ti.
Dime que no estoy soñando, porque hace tiempo que siento que nada de lo que hago es real. Que nada de esto está pasando. Que estoy viva, ahora, y es de verdad. Hazme bailar a tu lado, cógeme de la cintura y bésame cuando ves que te miro y me guardo las ganas de llorar. No dejes que vuelva a marcharme. No permitas que piense en ese adiós siquiera. 
Me siento tan, tan débil que si me abrazases rompería a llorar en tu camisa. Y no dejo de pensar en aquel día, cuando me pediste que no te soltase. Que para sentir algo en un abrazo había que estar más de seis segundos y cerré los ojos cerca de tu pecho. Respiré tu aire, tu perfume. Y cuando me aparté te pregunté: ¿has sentido algo? y respondiste: demasiado. Y me soltaste casi de inmediato. Y me dejé caer. Aquel día soltaste algo más que mi cuerpo. Y ni siquiera escuchaste los pedazos caer.
Una vez más vuelvo a sentirme un juguete entre tus brazos.
Dijiste que querías quedarte, que querías intentarlo. Y yo me pregunto, ¿el qué? ¿quieres ver si al final consigues derrumbarme por completo? ¿cuánto de masoca puedo llegar a ser?
No entiendes nada, ¿verdad?
No vuelvo por mí. Yo nunca vuelvo por mí. Hace tiempo que sé que no son tus ojos en los que me reflejo. Hace tiempo que sé que no son tus manos las que me sostienen cuando todo se viene abajo. Y hace tanto que sé que no es a mí a la que quieres ver cuando despiertas, que decidí apagar las luces de tu cuarto. Quizá para que no vieras cómo me rompo entre tus sábanas. Para que no veas mis ganas de romper a llorar cuando dejas de abrazarme. Porque no soporto ver cómo me miras. Saber que no es a mí, que no soy yo lo que esperas ver.
Y tú sigues creyendo que vuelvo para abrazarme a mí cuando sonríes.. que soy una egoísta. Que todo esto es por mi corazón roto que quiere completarse con tu otra mitad echa pedazos. Y quizá no sabes que soy tan triste que todo lo que toco se vuelve de color oscuro. Que mis lágrimas han dejado de caer sobre la comisura de mis labios cuando me miro al espejo.
Y quizá tampoco llamarás hoy. Ni estarás pensando en mí. Ni habrás bajado del bus esperando ver mi sonrisa.
Estoy pensando en saltar, y sé que tú no estarás abajo.
Sólo el tonto mira al cielo.

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