sábado, 18 de abril de 2015

hay colores que se vuelven grises si te fijas bien.



Tengo música en mi cabeza, lo juro. Cuando algo no me interesa, no quiero oírlo o me pongo a discutir, mi mente se evade sola. Y suena música. Música triste, de esa con pianos y violines; y de vez en cuando alguna flauta travesera.
Siempre, no falla. Y me evado casi tanto que he llegado a no recordar años enteros de mi vida. Y de vez en cuando algún recuerdo triste se cuela, y música.

Estoy triste, lo juro. Pero no suenan violines, ni pianos... ni ninguna flauta travesera. Suenan los cristales rotos, cayendo y rompiéndose contra el suelo una y otra vez. Y tengo un vacío en el pecho, cuando alguien dice que me quiere, o cuando alguien me sonríe después del polvo y yo estoy fumándome un cigarrillo. Por el amor de dios, no me sonrías, ¿no ves que no me importas?

Me paso los días queriendo recordar(me) y todo aquello que realmente me hacía feliz en la infancia. Y recuerdo a mi padre jugando conmigo, a mamá ayudándome a hacer pulseras mientras la música sonaba, pero esta vez fuera. Recuerdo correr con mi hermana por el campo, escalar a los árboles y a las piedras altas que había cerca de casa. Y recuerdo las veces que nuestra gata sacaba arañas de casa y mamá se ponía histérica mientras papá jugaba a acercarle palos y éstas se ponían sobre sus patas.
Lo juro, eran arañas negras y peludas. Y enormes. Imaginarlas sobre sus patas.
Luego todo empieza a oscurecerse.
Ya no está papá... no aquel que yo conocía, que yo admiraba, me atrevería a usar también esto en pasado: al que yo quería.
Y supongo que así es la vida. Y qué asco disney y su prototipo de familia feliz. Pero a mí me dejó un vacío en el pecho el día que cogió y desapareció de mi vida.
Y recuerdo mi sonrisa, lo juro, era preciosa. Mamá decía que podía sonreírle a la persona más insensible del mundo y ésta se estremecería por dentro y tendría que devolverme la sonrisa casi por impulso. Que siempre la decían que estaba preciosa sonriendo y que transmitía tanto amor que era imposible no ser feliz a mi lado.
Pero ya no sonrío, supongo. Al menos como antes.. y mi sonrisa sólo deja a la luz mis ojos tristes.
Y no recuerdo cuando fue la última vez que me emocioné por algo, que tuve ilusiones o que no tuviese miedo por caer, otra vez.
Y supongo que de todo se sale, pero no cuando algo dentro va mal.
¿Cómo se sale del monstruo si vive en ti?

Que pongan música fuera,
que me dejen tranquila si sonrío y sigo haciendo feliz a la gente
porque yo estoy rota y triste
¿y a mí quién va a arreglarme?

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