sábado, 6 de junio de 2015

Nadie te echará de menos.




Silencio.

Todo se ha vuelto oscuro, no sé si es la noche, si he decidido apagar las luces, cerrar los ciclos. Ser más consecuente con mis actos.
O si simplemente me ha cegado tanta luz.

Pienso que quizá todo esto fue una pérdida de tiempo. Pero qué bonito parecía desperdiciarlo a tu lado.
Ahora ya no.

Ahora ya no tantas cosas, que empiezo a pensar que realmente soy difícil de tratar. O un monstruo sin sentimientos.
En realidad todo eso ya da igual.
Las luces, la oscuridad...
Todos sabemos que sin una, no hay otra. Y que me da igual si brillo o soy oscura.
Que malgasté el tiempo que no tenía.
Que, y ahora sí conscientemente, he estado ciega demasiado tiempo. Con el humo y todo lo que eso conlleva.
Atraída por miseria, que se vende, que se compra. Que se pierde poco a poco, deteriorando. El caos es una forma de arte. Arte para el que mira desde fuera. Para el que no está dentro de la mierda.
Pobre ilusos, déjales, se creen que entienden.

Miseria de pega.
Adicto a la tristeza, y todo ese rollo.

Lo estoy dejando. Y qué mas da si nadie va a querer quererme. No, que va, no lo necesito. Quizá yo, algún día.
Echaré de menos las estrellas.
Fue anoche bebiendo cerveza cuando me di cuenta de todo lo que dejo atrás, y, ¿sabes qué?
Me da igual.
Nadie me echará de menos.
Nadie te echará de menos.

Así que, para qué seguir complicándome la vida con algo que voy a dejar atrás. Que voy a dejar.
Si voy a empezar de cero y tengo el listón muy alto.
Así pues, adiós a los días de ensayo.
A intentar conocer a alguien para finalmente darme cuenta de que lo desconozco, y quién sabe. La moneda.
Ya nunca sabré que habríamos sido. Qué es él. Por qué siento que le conozco de toda la vida y ese ímpetu suyo al tocar la batería que me pone jodidamente cachonda.

Ya nada será como antes. Y, joder, no sé qué decir.

Qué bonito perderos de vista.
Hijos de puta.



No hay comentarios:

Publicar un comentario